Everyobody has complains.
Nos quejamos de nosotros mismos, de los que nos rodean, del lugar donde vivimos, del gobierno, del clima, de la injusticia, del sentido de rotación y traslación del planeta Tierra, del gusto horrible de la coca sin gas o de que Lady Gaga le copió a Madonna la vida entera en su último video.
Sea de lo que sea, pero nos quejamos. Y cada vez que creemos que ya no hay más nada para quejarse, aparece algo nuevo. Es como que la vida tiene a su disposición una interminable fuente de cosas que nos desagradan siempre listas para ser compartidas con nosotros permitiéndonos así llenar nuestro vacíos existenciales con quejas y críticas.
No digo que este mal; al contrario, es bueno desahogarnos, sacarnos la desconformidad de encima, pero para que todo funcione como se debe, se necesitan 2 o más individuos; principalmente, uno se queja y los otros escuchan y asienten pensando "claro, tenés razón, que cagada" ; uno a uno se van turnando para comentarse las desgracias de sus vidas y así compartir con otros su desconformidad crónica.
El problema se presenta cuando "los otros" sólo saben quejarse y pretenden que uno sólo sepa escuchar.
Cada vez que abras la boca, te van a contestar "eso es completamente irrelevante, callate y dejate de joder", no importa que estés comentando sobre esas cartas con amenazas de muerte y los paquetes con dedos humanos que te llegan todos los 17 de mes; todavía no pasó nada, no des bola y OLVIDATE!! Tenés que esperar a que alguien te rebane un brazo o te maten a tu perro o te levanten un juicio o se meta con tu hermanito, porque mientras no pase nada de eso, no pasa NADA.
Si, hacete el boludo nomás, y dejá que todo el mundo te pase por arriba, fumate todo solo porque a nadie le interesa si algo te afecta, y encima permitile a cualquiera que te eche la culpa a vos, que no sos un pobre desgraciado que no hizo nada; sos un tirano hijo de puta que ama meter a su familia y a sus amigos en problemas, y agrandarlos cuando no son suficientemente desastrosos.
Todos amamos las quejas. Especialmente cuando tenemos a alguien que las escuche.